OPINIÓN

¿QUÉ PASÓ EN LAS ELECCIONES DEL 7 DE SEPTIEMBRE DE 2025?

Por Viviana Isasi y Julio Burdman (*)
3 de febrero de 2026.



El análisis político le debe a la sociedad una explicación de lo sucedido en las elecciones provinciales bonaerenses del 7 de septiembre, que fue uno de los eventos políticos más impactantes del 2025. 


En aquella oportunidad, Fuerza Patria se impuso a nivel provincial con el 47,3% de los votos, contra 33,8% que obtuvo la Alianza La Libertad Avanza. 


El resultado sorprendió, ya que el kirchnerismo y sus principales dirigentes venían muy golpeados en la opinión pública, y la mayoría de los pronósticos anticipaban un triunfo del frente conformado por el partido del presidente y el PRO. Recordemos también que en las elecciones de gobernador de octubre de 2023, el PRO obtuvo 26,6% y LLA 24,6% (o sea, 51,2% sumados): los resultados del 7 de septiembre, por lo tanto, nos mostraban un oficialismo territorial que misteriosamente se recuperaba, y un frente mileísta que perdía mucho apoyo.


Sin embargo, un mes y medio después, en el mismo distrito y con los mismos partidos en competencia, la Alianza La Libertad Avanza logró 41,5% de los votos, contra 41,0% de Fuerza Patria. 


El frente mileísta dio vuelta la elección. Pero esto también era sorprendente, porque si bien la mayoría de los pronósticos volvía a anticipar una ventaja del mileísmo, no había sucedido nada en el contexto que explicase un cambio en el humor social. 


Todo lo contrario: los mercados y los precios estaban inquietos, el dólar y la nafta subían, el riesgo país superaba los 1000 puntos, y Milei sufría la peor crisis política de su historia. 


Su candidato, José Luis Espert, se vio obligado a renunciar en el tramo final de la campaña, en medio de acusaciones de haber sido financiado por un narcotraficante en 2021. Curiosamente, el escándalo estalló -otra vez- pocas semanas antes de votar. Y como si fuera poco, ya era demasiado tarde para reimprimir las boletas, que llevaban la cara del candidato renunciado. 


Faltaban escasos días para la votación y no se sabía si la propuesta electoral del mileísmo sería liderada por una outsider sin ninguna experiencia en campañas, o por Diego Santilli, originalmente tercero en la lista, quien terminó haciendo peripecias ("si querés votar al colorado marcá al pelado") para intentar explicarle al electorado, sobre todo a la mayoría poco informada del día a día de la política, lo que estaba sucediendo. 


La situación era un verdadero desastre para Milei, una tormenta perfecta para que sufra una derrota estrepitosa. Y sin embargo, en esas pésimas condiciones, "dio vuelta la elección", y nada menos que por 14 puntos porcentuales. 

¿Qué pasó?


Tal vez, en lugar de exprimirnos la cabeza pensando qué magia pudo haber sucedido para que Milei "recupere" 14 puntos el 26 de octubre, bajo condiciones insólitamente adversas, debamos indagar un poco más en los extraños sucesos del 7 de septiembre. De hecho, la pregunta se la hacen millones de argentinos, dada la importancia electoral de Buenos Aires. Por eso, días atrás hicimos una investigación en la provincia, y los resultados fueron contundentes.


En nuestra encuesta, realizada entre los días 12 y 19 de diciembre entre 938 bonaerenses en condiciones de votar, les preguntamos qué opinaban sobre los niveles de transparencia de ambas elecciones. 


El 38% cree que se cometieron irregularidades (compra de votos, voto cadena, robo de boletas, etc.) el 7 de septiembre, y solo 15% cree que las hubo en octubre. Asimismo, el 24% dice conocer a alguien al que le ofrecieron participar en alguna irregularidad electoral, contra solo 5% en octubre. 


Finalmente, les preguntamos cuál de las dos elecciones fue más transparente, y un abrumador 62% cree que fueron las de octubre, contra solo 10% que dice que las de septiembre fueron más transparentes, y 12% que cree que fueron iguales.


También realizamos algunas entrevistas cualitativas en el Gran Buenos Aires, y recabamos varios testimonios sobre intensa presencia del clásico aparato electoral el 7 de septiembre -empleados municipales en centros de votación, grupos de votantes concentrados, vehículos que llevaban y traían gente-, y su virtual ausencia en las elecciones de octubre. 


Dos elecciones con mucho en común, pero una gran diferencia: en la primera se utilizó la boleta partidaria tradicional, y en la segunda la nueva boleta única de papel. Un sistema de votación que hace muy difícil, sino imposible, la implementación de las irregularidades más conocidas, porque los aparatos pierden control sobre los movimientos que realiza el votante. 


Entre el 7 de septiembre y el 26 de octubre, el rey quedó desnudo. Durante décadas se habló en Argentina del "efecto aparato" en el Gran Buenos Aires, y en el debate discutían quienes afirmaban que su impacto era "casi inexistente" -nunca nadie se animó a negar su existencia- y quienes sostenían que era determinante.  Se trata de algo muy difícil de medir, porque se hace presente en forma disimulada, y porque es difícil que quienes participan en las irregularidades electorales lo reconozcan. 


No obstante, en esta elección el elefante en la habitación ya es imposible de obviar. 


Fueron muchísimos los puntos de diferencia, y a pesar de las tremendas dificultades que tuvo La Libertad Avanza en octubre. Todo indica que algo de razón tenían quienes durante años hablaron sin medias tintas del peso del aparato en las elecciones con boleta partidaria. Nos merecemos un debate franco al respecto. 


Con la boleta única de papel ganó la democracia./





(*) Isasi / Burdman Consultores Políticos